El comportamiento de los niños con sus amigos imaginarios de fantasía

Entre los dos y los tres años de vida los pequeños empiezan a jugar por sí solos, sin la necesidad de que un adulto intervenga con ellos en su momento lúdico. De repente los pequeños dejan de requerir la presencia del adulto para que interactúe con el ellos en el momento del juego e inician una etapa en la que se bastan ellos mismos para pasarlo bien con sus cosas.

Los amigos imaginarios sólo deberían preocupar a los padres en caso de que el niño lo lleve a tal extremo que ya no quiera relacionarse físicamente con otros iguales

Si dedicamos unos minutos a observarles sin que nos vean les sorprenderemos haciendo diferentes voces que asignarán a cada uno de los juguetes que estén manipulando, incluso, podremos escucharles cantar y, ¿por qué no? muchos de nosotros podremos escuchar una fluida conversación con su amigo imaginario.

Si nos mantenemos en el plano de la observación podremos sacar más información de la que obtendríamos si preguntásemos directamente al niño con quién está hablando. No pasa nada. Su hijo no necesita ningún tratamiento psicológico por este motivo. De hecho tener amigos imaginarios es mucho más común de lo que parece.

“Cerca del 65% de los niños norteamericanos menores de siete años han tenido un amigo imaginario, según recoge el blog de psicología y pedagogía: http://psicopedagogias.blogspot.com.es” No estén tensos ni fuercen al niño a cambiar de conducta, dejen que la cosa fluya. Aprovechen para escuchar y tomen nota de lo que hablan.

Puede que descubran confesiones tan interesantes como cuáles son sus miedos, o qué tipo de cosas que más le gustan, lo que le ha pasado ese día en el colegio o si se siente preocupado por algún motivo, por citar sólo algunos ejemplos. No es una propuesta para espiar sino para sacar información que nos indique el camino de acercarnos como padres a ellos y a sus necesidades.

No debemos desaprovechar ni una sola de las oportunidades que nuestros hijos nos brindan para conocerles más de cerca y acompañarles en su desarrollo vital. Si dejamos que el niño se relacione con su amigo imaginario de forma natural se irá del mismo modo y mientras le acompañe servirá de apoyo y refuerzo para superar miedos, ansiedades o problemas que el pequeño no es capaz de expresar de forma explícita y concreta a los adultos. imaginarios Hay autores que afirman que aquellos niños que tienen un amigo imaginario en el futuro serán adultos más creativos y estarán más en contacto directo con las artes, la poesía, la literatura, y en general con todos aquellos campos relacionados con expresiones artísticas. Incluso algunos expertos se atreven a destacar los beneficios de la creación de un amigo imaginario, ya que favorecerá el desarrollo de la  habilidad de empatía, entrenar la secuenciación de diálogos o ponerse en la perspectiva del otro.

Los amigos imaginarios sólo deberían preocupar a los padres en caso de que el niño lo lleve a tal extremo que ya no quiera relacionarse físicamente con otros iguales, o que abandone la responsabilidad de sus tareas.

Mientras esto no suceda, mientras su amigo imaginario sea un elemento más de juego, debemos considerarlo como algo natural que favorece el desarrollo de la fantasía y el área creativa de los más pequeños.

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