La inteligencia emocional, fundamental e imprescindible en el desarrollo de los niños

Las emociones que bellas y, a su vez, que complejas. Tan determinantes para todos los aspectos que confluyen en la formación del carácter de una persona y en el desarrollo físico e intelectual de nuestros pequeños.

“La inteligencia emocional es útil en tiempos de bonanza, imprescindible en tiempos de crisis”, Dr. Hendrie Weinsinger

Cuanto nos preocupamos de que nuestros niños sepan inglés; sean los número uno en matemáticas; que aprenda a tocar un instrumento. Nos preocupa tanto que desarrollen lo máximo posible su intelecto que desde que son pequeños nos preocupamos por buscarles cientos de clases extraescolares que les ayuden a desarrollar más y mejor sus conocimientos. Sin embargo, pocas veces nos ocupamos de desarrollar actividades que les ayuden a ser capaces de expresar lo que sienten, reconocer y gestionar sus estados emocionales.

“Es que es muy tímido”, “este niño… no le gusta nada hablar de lo que piensa o siente todo se lo guarda para él”, y con esto lo solucionamos. Somos conscientes de que nuestros hijos no son capaces de exteriorizar su mundo interior pero esto no es preocupante, “es su carácter”, solemos justificar.

Nada más lejos de la realidad, pues como padres tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a comunicar sus emociones y sentimientos. Y es que  aprender a gestionar la inteligencia emocional será clave para determinar el éxito o fracaso en muchos ámbitos de la vida. Hay que ser conscientes de la importancia de que nuestros pequeños crezcan unidos a sus emociones y desarrollen este tipo de inteligencia.

Pero ¿qué debemos entender cuando hablamos de inteligencia emocional?
Si nos remontamos a la procedencia de este término, diremos que está acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale, Peter Salovey y John Mayer. Sin embargo la difusión de este concepto se la debemos al filósofo y periodista Daniel Goleman que define la Inteligencia Emocional como la capacidad de sentir, entender controlar  y modificar estados anímicos propios y ajenos.

Los expertos han manifestado que este tipo de inteligencia, tiene habilidades prácticas que son útiles para áreas que resultan fundamentales en nuestra vida diaria y cotidiana. Un correcto desarrollo de la inteligencia emocional nos ayudará a equilibrarnos psicológicamente, circunstancia que resulta imprescindible para equilibrar nuestro carácter y responsabilidad. Todo ello conlleva una mejora en nuestra salud física, Men sana in corpore sano, que decían los sabios griegos.

Una inteligencia emocional equilibrada y correcta será de gran ayuda para aprender a solucionar, a gestionar y  a mejorar estados anímicos de hábitos negativos, como desequilibrios emocionales, ansiedades, angustias, irascibilidad, etc. Además, favorece la motivación y el positivismo vital. En buena medida, las emociones son las que determinan nuestros comportamientos sociales y la forma de comunicarnos y de responder a los estímulos del mundo.

Pero, ¿cómo podemos influir nosotros en el desarrollo de la inteligencia emocional de nuestros hijos? Pues muy simple: ayudándoles a expresar sus sentimientos y a reconocer y gestionar emociones que irán viviendo a lo largo de su desarrollo vital.

Uno de los mayores peligros que pueden presentarse a la hora de educar a nuestros hijos es que no se sientan protegidos y queridos. Que se metan en su mundo interior y sean incapaces de verbalizar lo que están sintiendo. Por eso es importante dar seguridad y color a nuestros pequeños.

La denominada crianza con apego es fundamental en esta cuestión y resulta clave a la hora de que el niño se sienta seguro y sea consciente de las emociones y sentimientos que confluyen en su interior según van creciendo. De hecho, hay estudios que avalan que los niños que han experimentado un apego seguro tienen una percepción más segura de sí mismos y tendrán mejor capacidad para afrontar los problemas con una estructura más organizada.

Nuestra labor como padres no se centra en resolver todos los problemas a los que tengan que hacer frente en su camino. Se trata pues de preparar a nuestros hijos para sortear y avanzar en el camino de la vida, no allanar el camino para su caminar. “It is not what do you for your children, but what you have taught them to do for them selves that will make them succesful human beings”, Ann Landers (Tus hijos no tendrán éxito en lo que hayas hecho por ellos, sino gracias a lo que les hayas enseñado a hacer por sí mismos).

Ofrezcámosles herramientas para poder gestionar su cabeza y su corazón. Sólo de este modo estaremos creando personas completas y preparadas para afrontar cualquier situación o dificultad que se les plantee en su vida.

Un niño con una inteligencia emocional desarrollada tendrá más probabilidades de éxito en diferentes ámbitos de la vida que un niño atrofiado emocionalmente.

Will Glennon escritor  y editor de la colección Random Acts of Kindness y colaborador de la revista Daughters, a través del libro La inteligencia emocional de los niños. Claves para abrir el corazón y la mente de tus hijos, nos da algunas pistas sobre cómo podemos  proceder, incluyendo consejos para todas las personas que los rodean, desde padres y profesores hasta amigos y compañeros.

Seamos pues conscientes y sensibles. Enseñémosles a conocer su corazón y sus sentimientos, a gestionarse interiormente para poder ser una persona íntegra, completa, sensible y respetuosa. Para saber vivir de acuerdo a lo que sentimos  y pensamos.

“Vivir como uno desee: sólo eso merece llamarse éxito”, Bertrand Russell.

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