Julio Basulto: “No hay que obligar a comer al niño”

Imagen de Julio Basulto.

Julio Basulto es uno de los nutricionistas más respetados en su ámbito profesional. Autor de libros como No más dieta, Secretos de la gente sana (junto a Mª José Mateo), Comer y Correr (junto a Juanjo Cáceres) o Se me hace bola (en solitario), es defensor de la comida sana y una nutrición equilibrada. Partidario del colecho, que defiende públicamente, del apego seguro y de no obligar al niño a comer nada que no quiera comer, da igual que sean frutas, verduras, pescado o cualquier otro alimento que el adulto considere bueno para los pequeños, Julio Basulto aboga por respetar la voluntad de los pequeños en todo momento, también en las comidas.

El único alimento verdaderamente imprescindible es la leche materna que debería ser la base de la alimentación durante el primer año de vida del niño El nutricionista y colaborador asiduo de programas como Ser Consumidor y miembro de la junta directiva de la Sociedad para el Estudio Interdisciplinar de la Alimentación y los Hábitos Sociales (SEIAHS) responde firme y seguro a cada una de las preguntas planteadas por PequeMundo (www.pequemundo.es).

Una entrevista muy interesante y a tener muy en cuenta por todas aquellas personas que se preocupan por la nutrición de sus pequeños, que, en muchas ocasiones, derivan en preocupaciones mal fundadas. Con Basulto hemos hablado sobre cuestiones básicas de la alimentación infantil, que constituye un tema de vital importancia teniendo en cuenta el incremento de niños con alto peso en nuestro país que se ha dado en los últimos tiempos.

¿Qué importancia tiene una correcta alimentación en el desarrollo físico y psíquico del niño?
Mucha, sin duda. Aunque, en nuestro medio, el primer mensaje que deberíamos mandar a los padres no es el de que empiecen a obsesionarse con cuadrar menús saludables que contengan todos los nutrientes conocidos, sino el de no obligar a comer al niño.

¿Qué es una alimentación sana? ¿Qué alimentos son o deberían de ser imprescindibles en la dieta de un niño?
En mi libro “Se me hace bola” incluí dos frases diferentes, pero complementarias, para entender cómo seguir una “alimentación sana”. La primera es: “«No escoja usted alimentos superfluos más que ocasionalmente. Coma más alimentos de origen vegetal, menos de origen animal, e incluya a diario frutas frescas enteras, verduras y hortalizas así como cereales integrales (pan, pasta, arroz, etc.)». Y la segunda frase es: «Coma más alimentos de origen vegetal (frutas enteras, hortalizas, frutos secos, legumbres, integrales –pan, pasta, arroz, etc)-, menos de origen animal (pescados, lácteos –preferiblemente desnatados-, huevos y, sobre todo, cárnicos) y poquísimos alimentos superfluos». En todo caso, y respondiendo a la pregunta, el único alimento verdaderamente imprescindible es la leche materna, que debería ser la base de la alimentación durante el primer año de vida del niño, y continuar un mínimo de dos años, tal y como aconsejan la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Asociación Española de Pediatría.

¿Por qué evitar la sal y el azúcar en las comidas de los más pequeños?
Hay estudios que indican que los bebés que tienen entre 6 y 11 meses superan en un 33% las recomendaciones de ingesta de sal y los que tienen de 4 a 5 meses las superan en un 66%. Así que, no vamos por buen camino, porque no es bueno para sus riñones (y por eso, entre otros motivos, se aconseja no incluir la sal en menores de un año). A partir del año se puede incluir, en pequeñas cantidades, y muchísimo mejor si es “yodada”. En cuanto al azúcar, para empezar, no lo necesitan para nada. Además, puede producirles unas caries espantosas (además de predisponerles a otras padecer otras enfermedades dentales) y predisponerles a padecer obesidad. Cuanto menos azúcar, mejor.

¿De qué modo condiciona el gusto de nuestros hijos la sal y el azúcar en los alimentos que les cocinamos?
Lo condiciona bastante, y por eso deberíamos acostumbrarnos a cocinar con menos sal (mejor si es yodada, insisto) y a no utilizar tanto azúcar. Pero a los profesionales sanitarios nos preocupa muchísimo más el consumo de alimentos altamente procesados, que son los que más contribuyen a la (altísima) ingesta de sal y azúcar…tanto en niños como en adultos.

¿Hay algún tipo o grupo de alimentos que deberían de estar prohibidos en la infancia?
En menores de un año, tanto la miel como las infusiones están desaconsejadas, porque existe el riesgo de que el bebé contraiga el botulismo, tal y como leemos en el número 14 de la revista del Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. También conviene evitar los alimentos desnatados o “bajos en grasa”, precisamente por ser bajos en un nutriente importante en la primera infancia, la grasa.

El Ministerio de Sanidad desaconseja en esta etapa el pez espada, el tiburón, el lucio o el atún rojo, por su alto contenido en mercurio. Se deben evitar las bebidas de arroz, por su contenido en arsénico (tal y como expliqué en este texto http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/ alimentos_a_debate/2014/10/08/220724.php), las algas (lo amplié aquí: http:// comeronocomer.es/con-respuesta/con-respuesta-es-conveniente-tomar-algas) y las espinacas, acelgas y borrajas en determinadas circunstancias (mis colegas y yo publicamos un texto sobre el tema, aquí: www.pap.es/FrontOffice/PAP/front/Articulos/ Articulo/_IXus5l_LjPqmzmYUJVNzPRH8u5szUS_QHJQUdPzL8H72QdAigGiq_g).. También debemos evitar que consuman cualquier alimento con el que el pequeño pueda ahogarse (uvas enteras, palomitas, cerezas, etc.) Y, desde luego, cuantos menos superfluos, mejor.

¿Alguna alternativa sana a las chuches? ¿Por qué son tan deseadas?
Cualquier alimento saludable es una buena alternativa a las chuches. La clave para que no las deseen es no tenerlas en casa. Son tan deseadas por su alto valor calórico.


¿Es conveniente establecer horarios en la alimentación de los niños para crear 
“buenos hábitos” o debemos dar a demanda, como la lactancia materna?
En mi opinión, tiene sentido establecer unos horarios, pero debemos respetar si el niño quiere o no comer. En cuanto al conocido mantra “es malo picar entre horas”, no tenemos pruebas de que sea malo…siempre que lo que comamos (adultos o niños) sean alimentos saludables.

Hay muchos alimentos que son introducidos de forma casi inconsciente en la dieta diaria de los niños como alimentos sanos. Estoy pensando en las galletas, ¿qué opinión le merece la ingesta diaria de ciertos productos elaborados en la dieta infantil?
En mi libro “Se me hace bola” incluí una lista con (creo) 85 “sustancias comestibles” que nos hacen creer que son “comida” cuando no lo son. La clave es intentar tomar la menor cantidad de productos “empaquetados” para mejorar nuestra salud. En cuanto a las galletas, dejé mi opinión en un texto titulado “La galleta María es tan “bollería” como el croissant”, que se puede consultar aquí: http://comeronocomer.es/la-carta/la-galleta-maria-es-tan-bolleria-como-el-croissant.

basulto árbol


¿A qué deberían prestar atención las madres cuando deciden leer las etiquetas del producto que vamos a adquirir en un supermercado?

Un truco que propone una experta mundial en nutrición, la Profesora Marion Nestle (sin tilde en la última “e”) es mirar si tiene más de cinco ingredientes (mala señal). Pero, insisto, yo soy más partidario de emitir el mismo mensaje que ya he comentado unas líneas más arriba: cuantos menos envasados, mejor.

La leche. Todas las madres nos volvemos locas por que el niño tome, al menos, un vaso de leche al día, pero ahora hay tal variedad que no se sabe cual elegir: de vaca, entera, semi, desnatada, con o sin lactosa, de soja, etc, ¿cuál recomienda?
No “recomiendo” ninguna en particular. Las variedades desnatadas se desaconsejan para menores de 3 años y es mejor no elegir variedades que cuenten con azúcares en su composición (muchos batidos de almendra, por ejemplo, contienen ingentes cantidades de azúcar). Lo cierto es que la población española (adultos y niños) toma una muy elevada cantidad de lácteos, así que deberíamos despreocuparnos por esta cuestión. Aprovecho para comentar que existe tanto una veneración como una fobia hacia los derivados de la soja que, en mi opinión, no tiene sentido, como ampliamos el periodista Toni Carpio y yo en este texto: http://comeronocomer.es/consultas-al-experto/comer-soja-previene-enfermedades-o-puede-ser-perjudicial.

Hay niños que son reacios a probar cualquier cosa que tenga color verde, antes incluso de probarlo, otros que no quieren ni oír hablar de las frutas, otros tienen un rechazo absoluto al pescado… ¿es aconsejable enmascarar el sabor de determinados alimentos para que sean consumidos? ¿Cuál es su consejo como profesional?
Mi consejo es que los padres se coman eso que quieren que el niño se coma y que dejen tranquilo a su hijo. Si lo enmascaran y el niño se da cuenta (cosa que va a ocurrir tarde o temprano), el niño tardará más tiempo todavía en consumir ese alimento.

¿Por qué aumenta la obesidad infantil en España? ¿Qué estamos haciendo mal?
Es un problema multifactorial y muy difícil de resumir en unas pocas líneas, pero destacaría la presión del lobby agroalimentario y las tenues medidas que están tomando las autoridades sanitarias para atajar esta epidemia.

Hay muchas familias obsesionadas con el peso de sus hijos. Si el niño no come todo lo que hay en el plato, o no come la cantidad o el número de veces que la madre considere que es oportuno y no tiene mofletes, el peso se convierte en una auténtica pesadilla y la hora de la comida será un auténtico calvario diario. ¿Cuáles son los factores que indican que un niño necesita comer más de lo que lo hace? ¿Puede un niño no hacer mucho peso y estar perfectamente sano? ¿Cómo se puede saber si un niño está bien o mal alimentado?
Los niños, salvo si presentan enfermedades (bien diagnosticadas por un profesional sanitario serio y competente) comen exactamente lo que necesitan para crecer bien, si les ofrecemos alimentos saludables. ¿Puede un niño no hacer mucho peso y estar perfectamente sano? Desde luego. Hay miles de niños que no ganan mucho peso y están absolutamente sanos (de hecho, lo que más nos debería preocupar es los niños que ganan mucho peso: la obesidad, una vez instaurada, tiene muy difícil vuelta atrás). ¿Cómo saber si un niño está bien o mal alimentado? La principal pista es observarlo: si ríe, llora, salta, atiende y no está apático todo el día, buena señal.

En el caso de la lactancia materna lo que se convierte en obsesión para muchas madres son los percentiles, ¿cómo debemos interpretar que un niño esté por debajo del percentil medio? ¿Significa esto que el niño tiene mala salud o que está carente de algún tipo de nutriente? ¿Qué medidas habría que adoptar?
Un niño por debajo del percentil medio es un niño absolutamente normal (la mitad tienen que estar, por definición, por debajo de dicho percentil), por lo que no tenemos que adoptar ninguna clase de medida.

¿Se puede iniciar a un niño en la dieta vegana o vegetariana?
Sí puede, pero conviene que tenga en cuenta una serie de consideraciones, que detallé en este texto: http://blog.lasirena.es/lang/es/2014/11/12/nens-vegetariansninos-vegetarianos/

Para concluir me gustaría dejaros un enlace con un artículo muy útil: Cómo poner bajo control nuestra alimentación en Navidad,  publicado hace tan solo unos días por Julio Basulto: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2014/12/26/221196.php

Fotografía de Julio Basulto tomada por la fotógrafa Judit Torres para la entrevista realizada la periodista Mercè Ribé en El Punt Avui.

Fotografia de libros escritos por Basulto y por su amigo, Juanjo Cáceres, regalo ideal para los Reyes Magos.

 

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