Alba Padró: “La calidad de la leche materna siempre es buena y estable”

Alba Padró, experta en lactancia materna IBCLC

Alba Padró Arocas, una de las asesoras de lactancia Ibclc más respetadas y más concienciadas y activas en la divulgación de los beneficios de la lactancia materna habla con PequeMundo sobre cuestiones tan importantes como: la calidad y componentes de la leche materna;las principales afecciones que pueden aparecer en niños lactantes y las posibles complicaciones que pueden encontrar las mamás lactantes. Además, Padró Arocas explica, entre otras cuestiones, en qué casos está recomendada una lactancia mixta, la introducción de la alimentación complementaria en bebés alimentados con leche materna, la compatibilidad de los medicamentos en la madre lactante y el consumo del alcohol mientras se está lactando.

La glándula mamaria funciona como una fábrica que conoce muy bien la receta, sabe qué necesita para fabricar la leche y de dónde sacarlo. Hay una parte de los nutrientes que la glándula saca del cuerpo, de sus reservas, otra parte que capta de la sangre de la madre y, una otra parte que la propia glándula fabrica.

¿Por qué es necesario el cambio de pautas antiguas de lactar sólo cada tres horas? ¿Qué hay del falso mito de que si el niño toma leche todo el tiempo su sistema digestivo no descansa?
El gran problema que tenemos hoy es la falta de información y de formación, tanto de los propios sanitarios a quienes consultamos como nuestra propia formación como madres.


Las madres acostumbran a no tener formación de lactancia. Y los sanitarios en este país tienen muy poca. Es justo reconocer que hay pediatras y médicos que tienen una buena formación, que normalmente suele coincidir con haber tenido experiencia propia de lactancia: haber sido madre y haber amamantado o haber sido la pareja de una madre lactante. Pero en general tenemos un problema de formación e información serio respecto a la lactancia materna.


Hemos importado toda la cultura del biberón a la cultura de la teta;
 hemos borrado todo lo que sabíamos de cómo funciona la lactancia o cómo se solucionan las posibles complicaciones que puedan surgir al dar el pecho. Hoy nos falta información sobre cómo resolver complicaciones relacionadas con la lactancia, cosas básicas que antes sí que se sabían.


Y de esta falta de información uno de los mitos importados sobre la cultura de la lactancia es el de tener que esperar determinado tiempo para poder amamantar. Te cuentan que los bebés aún tienen el intestino inmaduro y no es cierto. El sistema digestivo del niño no es inmaduro y puede perfectamente comer sin necesidad de tener que esperar, ni dejarle determinado tiempo sin comer, ni hacer absolutamente nada. Además se sabe que la leche materna en media hora aproximadamente está digerida con lo cual el bebé puede volver a comer sin ningún tipo de problema y sin necesidad de esperar las famosas tres horas que antiguamente recomendaban.

Bebé disfrutando de su mejor alimento, la leche de su mamá. Carlos Hernández
Bebé disfrutando de su mejor alimento, la leche de su mamá. Carlos Hernández


2- ¿Hay algún caso en el que los componentes de la leche materna sean de mala calidad y pudieran imposibilitar a la madre dar el pecho si no está recibiendo ningún tipo de medicación o tratamiento médico?
La calidad de la leche materna siempre es buena y estable. Las variaciones a nivel nutricional en la leche materna son casi insignificantes. Es cierto que la composición de la leche depende un poco de lo que la madre coma, pero la leche nunca es mala. A veces se habla de alergia a la leche materna y es un error. Deberíamos hablar no de alergia a la leche materna sino de alergia a la proteína de la vaca. Es decir, la madre toma leche o derivados lácteos y la proteína de esos derivados y de esa leche pasa a su sangre y después a su leche. Lo que ocurre entonces es que niños que tienen esa alergia a la proteína de vaca reaccionan presentan reacciones al mamar, pero los bebés no reaccionan mal a la leche de la madre, sino a esa proteína concreta. Si la madre elimina de la su dieta esta, u otras proteínas causantes de las reacciones alergias del bebé estos suelen mejorar sin necesidad de recurrir al destete.


No existe ningún otro caso en que los componentes de la leche materna sean malos para el
 bebé si exceptuamos los bebés afectados por galactosemia. Esta rara enfermedad afecta 1 de cada 60.000 nacimientos.



¿Qué incidencia tiene la dieta de la madre lactante en la composición de la leche que recibe su bebé?

Pues bastante poca. Sí que es cierto que hay algunos nutrientes que la glándula no sintetiza por sí misma. Por ejemplo, los ácidos grasos omega 3 y omega 6. Si la madre no consume este tipo de ácidos grasos, no van a estar presentes en la leche. Con el yodo sucede exactamente lo mismo, si la madre no toma yodo no formará parte de su leche. Pero, en general, una dieta mínimamente sana y equilibrada que contenga abundantes frutas y verduras, cereales ( a poder ser integrales), legumbres y evitando o disminuyendo el consumo de grasas saturadas y proteínas; es suficiente para una adecuada alimentación del bebé.


No es necesario hacer una dieta muy estricta, ni dietas especiales. Evidentemente si la madre quiere llevar una dieta muy equilibrada por su salud, maravilloso. Si quiere evitar grasa trans, bollería, azúcares refinados, helados, alimentos precocinados etc, pues será maravilloso, pero si un día se le escapa no pasa absolutamente nada.


La glándula mamaria funciona como una fábrica que conoce muy bien la receta, sabe qué necesita para fabricar la leche y de dónde sacarlo.
 Hay una parte de los nutrientes que la glándula saca del cuerpo, de sus reservas, otra parte que capta de la sangre de la madre y, una otra parte que la propia glándula fabrica.

 

Cada día más madres optan por este tipo de alimentación para sus bebés. Carlos Hernández
Cada día más madres optan por este tipo de alimentación para sus bebés. Carlos Hernández


¿Cómo deben de preocuparnos los percentiles de un bebé con lactancia materna? ¿Cuándo deberíamos de acudir a un especialista? ¿A qué puede deberse la poca ganancia de peso?

Vamos a empezar por el final. Cuando un bebé no crece adecuadamente existen tres posibles causas:

  • Que el bebé esté enfermo. Pueden ser enfermedades comunes como por ejemplo una congestión nasal que le imposibilite mamar. Algunas veces una infección de orina que queda oculta y se traduce en un escaso o insuficiente ganancia de peso, u otras enfermedades más graves que en principio no se piensa que tengan que ver con la pérdida de peso, pero que finalmente se detectan tras insistir en revisiones más exhaustivas del pequeño.
  • Que la madre sufra hipogalactia, esto es, que la madre tenga una dificultad real para la producción de leche. A pesar de que es extraño, ya que la mayoría de las mujeres tiene leche suficiente para alimentar a su bebé, es justo y necesario reconocer que hay mujeres que sí tienen verdaderos problemas en la producción de leche. Ya sea por un desarrollo incompleto de la glándula mamaria, por desajustes hormonales…
  • Una mala técnica. Por ejemplo dar el pecho cada tres horas, controlar el tiempo que pasa en cada pecho o algún tipo de dificultad en la trasferencia de la leche materna, un frenillo lingual corto… En estos casos la madre produce leche suficiente pero que el bebé tiene dificultades en conseguir toda la leche que necesita.

Así que cuando un bebé no aumenta de peso lo primero que tenemos que hacer es averiguar es el por qué, cuál de estas causas se está dando y tratar de solucionarlo.

Respecto a los percentiles. El tema de los percentiles es complicado. Los percentiles simplemente nos informan de unos estándares: qué peso y que talla son habituales en niños amamantados a determinadas edades. Dentro de esa edad hay una horquilla que va desde el percentil 3 al 90 de “normalidad” tan normal es estar en el 3 como en el 90, al igual que estar por encima o por abajo si la evolución de crecimiento es coherente.

Tenemos que ver los percentiles en la distancia y en su globalidad. Es importante no asustarnos y más cuando hay mucha tendencia a hacer varias pesadas al bebé que proceden de diferentes fuentes: en la sanidad pública, en una consulta privada o si la madre pesa al bebé en la farmacia semanalmente.

El control de peso y talla del bebé lo debe llevar el pediatra.

Dicho esto, debemos preocuparnos cuando un niño cae de percentiles de forma muy brusca. Y digo de forma brusca ya que por regla general los niños van a ir bajando de percentiles según vayan creciendo. Cuando se produce un bajada muy brusca es alarmante y debemos ponernos en alerta. Lo que implica revisar la técnica de lactancia, el estado del bebé y ver si la producción de la madre es la necesaria.

También debemos valorar la talla del bebé y cuando saber actuar cuando la talla queda estancada.

Cuando un bebé se estanca en el aumento de talla también es una señal de aviso.
Muchos bebés se estancan en la talla y entonces se suele decir a las madres que su leche ya no alimenta y que se pasen a la leche artificial, cuando la realidad es que cualquier problema de estancamiento de talla no suele estar relacionado con la nutrición, sino con un tema endocrino. Los bebes en el tercer mundo están fuera de todos los percentiles de peso, son niños muy delgados pero su talla tarda tiempo en afectarse, de hecho la talla es lo último que se afecta cuando un bebé no come.

¿Cuándo está indicada la lactancia mixta? ¿En qué casos es recomendable?
Está indicada en primer lugar si la madre lo desea. Nos guste o no nos guste aquí no se trata de hacer concursos de la mejor madre del mundo, ni competiciones de ver quién le da más teta. Si una madre no desea dar el pecho, una lactancia mixta o lactancia artificial puede ser igual de satisfactoria para una madre que así lo haya decidido.

En segundo lugar está indicada una lactancia mixta en bebés que no ganan peso de forma adecuada a pesar de que la madre aumente la producción de leche y que hayan solucionado las posibles dificultades que pudieran surgir como corregir una mala postura de succión o que el bebé tuviera frenillo, etc. Primero alimentamos al bebé y luego vamos a solucionar las causas por las que no puede dar el pecho de manera exclusiva.

Y, también cuando la madre presenta una hipogalactia verdadera es otro de las causas en que estaría aconsejada una lactancia mixta.

Hay que poner un poco de cordura a estos temas porque hemos pasado de un extremo a otro en muy poco tiempo y a veces se pierde la referencia y que lo verdaderamente importante es que los bebés crezcan adecuadamente.

En este sentido nos hemos encontrado casos de madres tan radicalmente a favor de la lactancia materna que deciden no ofrecer suplementos y los bebés no aumentan de peso de manera adecuada. La lactancia materna es el mejor alimento que se le puede ofrecer a un niño, pero el bebé tiene que crecer y si la leche materna por sí sola no le hace crecer y no podemos aumentar la producción de leche materna pues habrá que hacer una lactancia mixta. Nos encontramos muchas veces bebés de dos meses que aún no han recuperado el peso del nacimiento o que han recuperado muy poquito. En estos casos hay que mirar cuál es el problema y tratar de poner solución. Da igual que el bebé esté en un percentil 3, que en un 90, tiene que haber una ganancia de peso que sea progresiva y adecuada, tiene que verse una evolución y si no es así hay que poner remedio.

¿Qué es el reflujo en un bebé lactante? ¿Puede estar relacionado directamente por la composición de la leche materna? ¿Cuál debe ser el tratamiento?
Hablamos de reflujo verdadero. De niños que padecen una incomodidad real que les hace estar llorando, casi sin querer mamar o mamando lo justo para sobrevivir que lo pasan mal porque el contenido del estómago es regurgitado hacia el esófago y les causa dolor, incomodidad…

Lo primero que hay que decir es que no tenemos que confundir un reflujo con una regurgitación. Las regurgitaciones, esto es, el que los bebés devuelvan leche, ya sea leche normal, con grumitos, más o menos líquida, es normal hasta los siete meses siempre y cuando el bebé sigue creciendo feliz y no está irritable. Cuando un bebé presenta reflujo no siempre presenta regurgitaciones de leche. Podemos observar que tiene tos, que parece que mastiquen y en especial lloran mucho.

Las regurgitaciones, pequeñas bocanadas de leche tras la toma, forman parte de la lactancia.

Ahora bien, una cosa es eso y otra cosa es el reflujo. Si creemos que el bebé sufre reflujo debe ser diagnosticado, por un pediatra. La recomendación más habitual en estos casos es suprimir la leche materna y dar al bebé una leche antirreflujo, estas leches son muy espesas por lo que que el bebé vomitará menos, pero el que vomite menos no significa que se haya puesto solución al problema del reflujo.

Un bebé con reflujo diagnosticado tiene que ser tratado con medicamentos y, por supuesto, pueden seguir con la lactancia materna porque es una leche muy poco agresiva a nivel de sistema digestivo, se tolera muy bien, no tiene componentes inflamatorios y les ayuda a que el problema no aumente. Y también hay ciertas medidas posturales que pueden ayudar al bebé: levantarlo tras la toma, que duerma con la cabecita más elevada que el torso…

¿Cómo deben tratarse las grietas provocadas por la lactancia materna en el pezón de la madre? ¿Que son las perlitas de leche? ¿Por qué están provocadas? Tratamiento?? Qué otro tipo de patologías pueden aparecer durante la lactancia?
Muchas madres piensan que las grietas forman parte de la lactancia. Que tener grietas es algo normal si se opta por la lactancia. ¡Pues no! Las grietas no forman parte de la lactancia.

Las grietas indican que algo pasa. Pueden ser indicativo de que el bebé no se agarra bien. O de que la postura es incorrecta o que el frenillo de la lengua del bebé es corto. Lo que es seguro es que las grietas indican que algo no funciona del todo bien. Ante el menor síntoma de dolor o de irritación en el pezón, la mamá lactante debe acudir a alguien que sepa valorar qué está pasando y no esperar a que las grietas se curen solas. De hecho las grietas no solo no se curan solas sino que además tienen tendencia a empeorar. Si están causadas por una mala postura o un mal agarre pueden solucionarse fácilmente pero si hay algo más de fondo pues esa grieta va a ir a más y va a imposibilitar la lactancia.

perlas de leche


Perlas de leche
. Hay dos tipos de perlas de leche y para saber diferenciarlos lo primero es ver que ver cómo son. Hay un primer tipo de perlitas que son comomedia perla nacarada muy redondita. Para que quien nos lee lo pueda visualizarlo mejor podemos decir que es como un puntito de tipex encima del pezón. Este tipo de perlas se forman por compresión; cuando el bebé en alguna ocasión ha tirado o mordido el pezón y queda un poco de leche retenida detrás del pezón, en tales casos el calcio de la leche forma como un granito de arena detrás del pezón y no sale. Estas perlas se solucionan muy rápido. Normalmente se acude a la comadrona que con una aguja estéril lo pinchará por los laterales e inmediatamente sale la retención al mamar el bebé y se soluciona el dolor.


Y luego existen otro tipo de perlitas de leche que son totalmente irregulares, profundas, amarillentas y con muy poca definición que se modifican según va mamando el bebé. Esas perlas suelen coincidir con infecciones dentro de la glándula mamaria y son la punta del iceberg ya que esa perlita que nosotros vemos y que causa dolor y molestias en el agarre y durante la toma es solo la parte visible del problema.


Este tipo de perlas no hay que tocarlas, ni manipularlas porque si se pinchan pueden provocar una hemorragia y pueden empeorar. Lo mejor en estos casos es buscar la causa. Si hay una infección en la glándula hay que buscar el origen de esa infección para tratar de dar la mejor solución y para conseguir que desaparezca lo antes posible y continuar con la lactancia sin dolor.


Hay muchas más afecciones en el pecho. Por orden de aparición la primera en aparecer son las ingurgitaciones. Estas pueden aparecer por un bebé que al nacer mama poco o de manera deficiente. En cuestión de 48 horas después del parto los pechos pueden ponerse duros como piedras. A veces se ingurgitan tanto que la inflamación llega hasta las axilas y duelen muchísimo.

Además, hay mucha desinformación en el tratamiento de estas afecciones y se sigue recomendando aplicar calor, cuando el calor lo que hace es aumentar la congestión. La solución sería la aplicación de frío y unos masajes específicos que se llaman masajes de presión inversa suavizante y que se aplicarán sobre la zona del pezón y la areola lo que va a permitir dejar el pezón blando y que el bebé vuelva a agarrarse y a mamar bien, lo que va a propiciar un correcto vaciado del pecho y se drena todo el edema.


También pueden aparecer obstrucciones que son acumulaciones de leche en una parte del pecho. 


Y no podemos olvidarnos de las mastitis que es la gran enfermedad de la madre lactante. Hay varios tipos de mastitis.


La más conocida, la más clásica es la mastitis que aparece como una inflamación y en la que aparece una mancha roja en la piel.

La madre tiene síntomas gripales, dolor articular, se encuentra cansada,etc. Estos síntomas describirían una mastitis aguda. En esos casos y si la fiebre no se dispara, la madre consigue eliminar la mastitis drenando. ¿Cómo? Pues debe seguir poniéndose al bebé en el pecho, sacándose leche a mano o con sacaleches y aplicando frío local. Así se conseguirá solucionar esta inflamación y la mastitis desaparecerá. En el caso de que a las 24 horas de la aparición de los primeros síntomas o si dentro de estas 24 horas las cosa no mejora, entonces sí que es necesario recurrir a antibióticos.


Otro tipo de mastitis bastante común que podemos encontrar en las madres lactantes son las mastitis subagudas, aquellas que sólo causan dolor. Que cuando el bebé succiona provocan en la madre pinchazos, quemazón, ardor y otros síntomas parecidos en el pecho. En estos casos es difícil que las madres sean atendidas en los centros de salud ya que no presentan el cuadro clínico propio de una mastitis aguda por lo que los sanitarios no saben tratarlas o dicen que la lactancia y que si le molesta deje la lactancia. Este tipo de mastitis es más común de lo que pensamos y hace que muchas madres se cuestionen sobre si quieren o no seguir dando el pecho a su bebé.


¿Hasta qué edad no deberíamos preocuparnos por la alimentación complementaria de un bebé?
Hay que valorar a cada bebé de forma individual. Lo que los especialistas nos dicen es que a partir de los seis meses los bebés tienen que empezar con la alimentación complementaria, pero a esta edad muchos bebés aún no están preparados para comer.


Cada bebe tiene su ritmo
 y debemos respetar los tiempos de cada uno, también en el momento de empezar con la alimentación complementaria. ¿Cuando sabemos que el bebé está preparado para iniciar una alimentación complementaria? Pues hay varios factores que son indicativos de que el bebé está preparado para ello: cuando el bebé tiene el reflejo de extrusión desconectado, cuando muestra interés por los alimentos y cuando se mantiene sentado con un poco de ayuda. Estas señales nos indican que un bebé está preparado para empezar con la alimentación complementaria y normalmente estas señales no se dan a los seis meses y un día. Sí, es cierto que hay bebés que a los cinco meses están preparados y súper maduros pero no suele ser lo común.

Ofrecer una rica variedad de alimentos sanos es sufiente para que el bebé empiece a comer por sí mismo
Ofrecer una rica variedad de alimentos sanos es sufiente para que el bebé empiece a comer por sí mismo

Lo importante es no obsesionarse e ir ofreciendo variedad de alimentos saludables poco a poco. Y hay que ser responsables también en el sentido contrario. Hemos acompañado a madres que piensan que como la lactancia materna nutricionalmente es lo mejor deciden que no ofrecerán nada a su hijo que no sea su leche hasta pasado el primer año de vida. Eso tampoco es.

Debemos seguir el ritmo de los bebés. Cuando el bebé está maduro, tenga cinco, ocho o nueve meses, se debe ofrecer alimentación complementaria. Ahora apoyamos y, cada vez más, se respeta la decisión del bebé en cuanto a alimento y a textura se refiere. Se han dejado de ofrecer papillas y se ha recurrido al método baby led weanning , que consiste en ofrecer alimentos seguros y saludables y dejar que el bebé decida qué cantidad de alimento desea comer.

Lo normal es que con este tipo de alimentación los niños al principio coman muy poquito y que hasta el año la leche siga siendo su principal nutriente. Son niños que seguirán mamando con mucha intensidad. Y lo que hay que observar es que coma algo, aunque sea poquito pero que vaya comiendo.

Si se niega a comer cualquier tipo de alimento, si no come absolutamente nada si que sería interesante ir al pediatra y que valore la necesidad de hacer una analítica al bebé para valorar los niveles de hierro en sangre del bebé. Hay algunos bebés que están anémicos y, esta falta de hierro puede estar relacionado con el tipo de parto que han tenido y el camplaje que se haya hecho del cordón umbilical. Si se ha hecho un camplaje tardío los bebés no suelen tener anemia. En España, aún hoy, se corta habitualmente el cordón inmediatamente después de nacer lo que hace que todo el hierro y toda la sangre que debería llegarle al bebé no le llegue y esto puede provocar que el bebé tenga falta de hierro sobre los seis meses.

Si al hacer la analítica ven que los niveles de hierro no están correctos, la solución no pasa por quitarle el pecho, sino por ofrecer alimentos ricos en hierro y, si es necesario, suplementación de hierro pero seguir con el pecho.

Hay otros bebés que depende de cómo se haya hecho la alimentación complementaria se pueden negar a comer. Bebés a los que se les haya forzado o se les haya obligado a comer con la famosa técnica de cucharada y después el chupete para que trague. Estos bebés tienen más posibilidades de que presentar cierto rechazo a la comida.

Cada caso hay que valorarlo de forma individual pero siempre teniendo en cuenta que la lactancia no es la culpable de que el niño no coma y que no es la culpable de que el niño tenga anemia.
¿Hay algún tipo de alimentos que beneficien o favorezcan una mayor producción de leche? ¿Hay alguna relación entre alimentos y la calidad de la leche?
Hablamos de los alimentos galactagogos. Cada cultura tiene sus alimentos. En España se dice que el bacalao, las sardinas, la horchata, las almendras… En Sudamérica son muy habituales los caldos de pollo y morro de ternera. En China se dice que alimentos con jengibre y alimentos calientes.Cada país tiene sus alimentos galactagogos.

No hay evidencia científica de que ningún alimento mejore la cantidad de leche. Cuando investigas el por qué de las virtudes de cada alimento pues te das cuenta de lo que cada uno aporta y por qué puede ser más o menos bueno que lo tomes durante la lactancia. Por ejemplo en el caso de España: la sardina y el bacalao. Pues resulta que son alimentos ricos en yodo que es beneficioso para la madre lactante, pero además tiene ácidos grasos con lo cual la madre también se ve beneficiada. Sabemos que este tipo de alimentos tiene algo positivo y lo atribuimos a que mejoran la cantidad en vez de a la composición.

Dicho esto. Es importante para las madres lactantes en cuanto a mejorar la calidad de la leche mantener los ácidos grasos que las glándulas no sintetizan, que se puede hacer tomando pescaditos pequeños para evitar el mercurio También los frutos secos o el lino. Y, no nos olvidemos del yodo. Las recomendaciones oficiales siguen siendo que la madre debe tomar unos 200 microgramos de yodo cada día.

¿Es perjudicial la ingesta de alcohol en una madre lactante? ¿Cuánto alcohol llega al bebé a través de la leche materna?
Se sabe que la cantidad de alcohol en sangre es la misma que la cantidad de alcohol en la leche materna, con lo cual esto requiere prudencia y más dependiendo de la edad del bebé. A más pequeño sea el bebé menor cantidad de alcohol podrá tolerar. Es importante que las madres sepan que el alcohol llega a su leche y que el bebé lo está tomandoLas recomendaciones oficiales son evitar cualquier tipo de bebida alcohólica durante la lactancia. También es cierto que el alcohol es una droga social y tomarse una cañita o un vaso de vino no está mal visto y lo consideramos algo normal en nuestra cultura. Que la madre lactante de un bebé mayor un día tome una copa de vino tampoco es algo alarmante. No tiene por qué extraerse la leche, ni tirarla, ni tiene que hacer nada especial.

Yo creo que la moderación y el sentido común es lo que nos dará las pautas a seguir. Si la madre puede evitar cualquier tipo de consumo de alcohol mucho mejor, pero si un día se toma un vasito de vino, pues tampoco debe pasar nada. En cantidades mínimas no tiene por qué afectar al bebé.

¿Cómo afecta al bebé la toma de algún tipo de medicación por parte de la madre?
Si miramos cualquier prospecto de cualquier medicamento siempre se dice que no es compatible con la lactancia o que pasa a la leche. Los prospectos no son la mejor fuente de información respecto a la compatibilidad de la lactancia con los medicamentos. Es mejor consultar una fuente fiable. Yo recomiendo dos páginas donde se puede ver la compatibilidad de cada medicamento con la lactancia materna. Una es la página de APILAM: www.e-lactacia.org y la otra es la página de lactmed que permite introducir el medicamento y ver qué efectos puede producir sobre el bebé si la madre toma ese medicamento.

La mayoría de los medicamentos tienen un bajo riesgo. También hay que entender que no es lo mismo un recién nacido que un bebé de 20 meses. Su capacidad para tolerar y para eliminar los restos de ese medicamento ingerido a través de la leche materna son distintas.

Los medicamentos pasan en parte a la leche, pero también depende de qué medicamento. No todos funcionan igual. Es bastante complicado porque depende de varios factores que pase más o menos a la leche, por tanto lo mejor es ante la duda es recurrir a estas dos webs y verificar el medicamento en cuestión.

 

Puedes obtener más información sobre la lactancia en las siguientes páginas web:

www.e-lactancia.org
http://toxnet.nlm.nih.gov/cgi-bin/sis/htmlgen?LACT

 

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