Violencia gratuita y palabras malsonantes en horario de protección infantil

Sacrificio, respeto, humildad, generosidad, compañerismo…éstas son sólo algunas de las características que presentaban los dibujos animados y los programas infantiles hace tan solo algunas décadas. Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Atrás quedan programas eternos como el popular Barrio Sésamo, que en su adaptación española hiciera inmortal al erizo Espinete. Otros como la Cometa Blanca, Un globo, dos globos, tres globos, o los Mundos de Yupi, también fueron bastante populares, aunque ninguno llegó tanto al público como el televisivo barrio de Chema, don Pimpón y compañía.

Los tele espectadores más pequeños pueden asistir con estupefacto a una pelea, a escenas de sexo más o menos explícito o a un torbellino de tacos y palabrotas que sus personajes escupen con total normalidad.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo unos programas enfocados a los más pequeños podían transmitir una serie de valores educativos y de respeto que difícilmente se encuentran hoy en día, salvo en determinadas cadenas monográficas.

Mención especial merecen los dibujos animados. HeidiMarcoLos PitufosDavid el GnomoLos Picapieda, o La abeja Maya, por citar algunos de los más representativos, son también otros ejemplos en los que la violencia gratuita de sus personajes, las palabras malsonantes y los vocabularios grotescos u obscenos prácticamente no existen.

Todo lo contrario de lo que sucede hoy en día. Y es que en la actualidad podemos encontrarnos dentro del horario de protección infantil, dibujos animados como Los Simpson, Padre de Familia, Bob Esponja, Hora de Aventuras, Futurama, Shin Chan, Gumball…donde no existen las reglas y en los que, un capítulo sí y otro también, los tele espectadores más pequeños pueden asistir con estupefacto a una pelea, a escenas de sexo más o menos explícito o a un torbellino de tacos y palabrotas que sus personajes escupen con total normalidad.

Y aún hay que dar gracias a que durante el horario de protección infantil el niño esté viendo dibujos animados o una programación específica destinada para ellos, debido a que la cosa puede ser aún peor. Y es que la telebasura está a la orden del día en muchas cadenas de emisión nacional, aunque bien es cierto que en unas más que otras.

Así, no es difícil encontrarse con telenovelas, programas de cotilleo, realities show, series para adultos o tertulias en las que los contenidos infantiles son prácticamente inapreciables y los niños terminan por consumir formatos destinados para el público adulto.

Regulación
El 9 de diciembre del año 2004 el Gobierno de España y los principales canales de televisión suscribieron el Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia, con el principal objetivo de proteger a los niños ante los contenidos perniciosos en televisión.

Dicho documento establecía unas franjas horarias en las que se prohibían los contenidos no recomendables para los niños por su carácter violento o sexual. Si bien la franja de protección abarcaba desde las 06.00 hasta las 22.00 horas, se estableció un horario de protección reforzada entre las 8.00 y las 9.00 horas y entre las 17.00 y las 20.00 horas.

Según el último informe de la Comisión Mixta de Seguimiento del Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia, correspondiente al año 2014, y hecho público el pasado mes de abril, el número de reclamaciones de los espectadores evaluadas por el Comité de Autorregulación del Código se eleva a 131. De ellas, la mayor parte, en concreto 95, pertenecen a programas emitidos por Mediaset España y 27 a Atresmedia, repartiéndose el resto entre TVE, Net TV y Forta.

Estos datos ponen de manifiesto que, a pesar de la legislación vigente, el horario de protección infantil no siempre se cumple a rajatabla. En este sentido, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) ha pedido que en determinadas ocasiones que “de manera urgente” se legislen “unos nuevos códigos mínimos” de regulación que fijen franjas horarias y edades mínimas en algunos programas televisivos para la defensa y protección de los menores.

Por todo ello, y viendo que a pesar de las múltiples reclamaciones realizadas al respecto el Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia no se aplica como debiera, los padres tienen un importante papel a la hora de vigilar y seleccionar los contenidos televisivos que ven sus hijos. Bien es cierto que lo ideal sería que los niños viesen menos televisión y dedicasen la mayor parte de su tiempo libre a los juegos y a dejar volar la imaginación.

Pero dado que esto no siempre es posible, debido a que, por problemas de tiempo y trabajo muchos padres no pueden pasar todo el tiempo que desean con sus hijos, si es importante que informen a sus familiares o a las personas que vayan a cuidar de los más pequeños, que tengan especial cuidado con lo que se ponen en la televisión. Y ello por no hablar de los videojuegos, aunque este es un tema tan vasto, complejo y farragoso que bien merece un apartado aparte.

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